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Pobre Béjar…

Juan Navidad

Publicado y editado por BÉJAR FM | @BejarFM.-  

JUAN NAVIDAD | Emprendedor, escritor y promotor cultural

Con mucha lástima, hace tiempo me apetecía escribir este tema. En septiembre, se cumplieron muchos años desde aquel 2002 en que pisé la famosa ciudad textil del sur de la provincia de Salamanca, invitado por el gran poeta y activista Luis Felipe Comendador a un encuentro de escritores que se celebraba por aquel entonces. Desde entonces, han pasado muchas cosas y, al mismo tiempo, no ha pasado nada.

Ese viaje fue tan impactante para mí que pocos meses después dejé mi trabajo en la Universidad de Alicante y empecé de cero mi vida totalmente para desarrollar un proyecto que no pudo ser, pero si no me arrepiento es porque, en todos estos años me han pasado muchas cosas muy interesantes y he coincido personas extraordinarias.

La llegada no fue muy cálida, primero, porque había alquilado una casita en pleno Castañar, a 1000 metros de altitud, que no tenía calefacción, estaba repleta de humedades -que los dueños de la casa prometieron solucionar y se les olvidó hacerlo- y tuve que cambiarme de casa antes de convertirme en un témpano. También fue fría porque mi proyecto de centro de contenidos lo tuve que aparcar ante la frialdad de los políticos de esta provincia, más preocupados en filtrar a la juventud para que se quedasen sus cuatro amigos/as y se fueran el resto que en crear realmente desarrollo. Es así, como lo estoy contando. Se llama “caciquismo” y no es un término antiguo de principios del siglo XX, sino actual  en pleno XXI y en estos pueblos lo aplican todos los partidos políticos. Y si alguno no lo ha hecho aún es porque no ha conseguido el poder.

Los amigos son lo más importante, los familiares, los nuestros. El resto, que se pudra o se muera o emigre. Como yo, que escribo este tema desde Nueva York. Y da igual qué partido gane, el futuro se presenta así de desolador. Y el problema no es solo que solo sirven a los suyos, sino que llegan a extremos ridículos, propios de una película de Luis Buñuel. Como aquel día que presenté una propuesta innovadora a una concejala de un ayuntamiento de esta preciosa provincia y me dijo: “muy bien, muchas gracias por la información, lo vamos a hacer nosotros”. O aquel otro ayuntamiento de otro de los dos grandes partidos que me dijo que no les interesaba mi propuesta porque tenían una idea mejor que la mía para presentarse a aquella convocatoria “no crea ni un puesto de empleo” -el mío creaba 20 trabajos para mujeres desempleadas del sector textil-, “pero lo van a hacer unos amigos nuestros muy bien”. Tócate los pies.

La palabra “innovación” no aparece en los programas electorales caducos de las Elecciones Municipales o si lo hace es como una etiqueta vacía de contenido. No tienen en estos pueblos ni idea de lo que es crear algo nuevo. Una idea que yo propuse a un ayuntamiento la copiaron -muy mal, por cierto-, en un pueblo cercano que fue lamentable el resultado. En vez de llevar a cabo las ideas las personas que saben algo, cualquier colega, cuñado o primo sirve con tal de llevarse dinero público y prevaricar legalmente en estas estepas castellanas.

Un ejemplo de hasta dónde se puede llegar cuando se pierden todos los papeles es que Béjar, una ciudadque vive de espaldas al turismo y a las personas de toda España y de toda Europa que hace la ruta de la Vía de la Plata ahora se ha unido a una iniciativa lamentable que consiste en levantar las vías del trazado férreo para crear una Vía Verde. Los de ADIF encantados que se cumplan sus designios y algún chatarrero estará haciendo un gran negocio de un patrimonio con más de cien años de existencia, igual que  pasó con industrias textiles que ahora son solares sin valor.

Béjar y su comarca son la capital mundial en desaprovechamiento de oportunidades de todo tipo: naturales, históricas, de talento, arquitectónicas, étnográficas, industriales, gastronómicas y un larguísimo etcétera. La larguísima lista de cosas que no se hacen -ni les interesa ni a los políticos ni a nadie- es tal que producen escalofríos.

Como ejemplo de otra barbaridad en otro pueblo vecino que amo: en el Ayuntamiento de Candelario se votó hace unos pocos años una moción para pedir internet a la Junta de Castilla y León no de alta sino de algo de velocidad, no sé si era de 1 MB de velocidad y se rechazó. Si los concejales de un pueblo no son capaces de ver en pleno siglo XXI la importancia de internet apaga y vámonos.

Béjar que es un pueblo en estas comarcas tristes, con una despoblación galopante debería estar dejándose la piel por innovar. Como decía hace tiempo en este blog: sin innovación, lo que llega inexorablemente es la despoblación. Porque yo llevo en esto muchos años, no me apunté a la moda innovadora como esas personas que se fueron a echar la siesta a un “Congreso de innovación”, recibieron un certificado y ahora lo ponen en su CV como si fueran Leonardo da Vinci. Sin innovación, tenemos que aceptarlo: los pueblos se van a morir sí o sí. Podemos crear más mataderos, tener más polígonos industriales -fallidos- que ninguna otra localidad, podemos poner a más gente tres meses a pintar bordillos y sentarse a esperar que les traigan más pintura o brochas, podemos prometer “crear empleo”, como aquellos alcaldes que ellos solos/as van a mejorar la Economía Europea, pero no, si no hay innovación lo que nos espera es más desolación, menos votantes o más mayores, ¿precisamente lo que desean los políticos/as?

Llegado a este punto, lo que se tenga que crear para salvar Béjar tiene que salir de las personas, de la gente de a pie. Y en este punto no recomiendo que vengan, que traigamos expertos de las universidades. Pero vamos a ver, en España ¿qué profesores/as han emprendido algo interesante o han innovado alguna vez? Tiene que escucharse a las personas que se juegan la piel, que no son funcionarios ni tienen montado ninguna  clase de chiringuito para asegurarse el sustento con fondos públicos -muchas veces con trampas o bordeando la ilegalidad-. España está repleta de talento en todas partes. Si se supiera crear una actitud innovadora, la gente vendría. En Béjar y en la comarca se puede vivir muy bien, hay viviendas a precios asequibles, una naturaleza impresionante, una calidad de vida excepcional, peeero, quien lo haga tendrá que saber que tiene  en contra muchas cosas y va a tener que aprender a vender los servicios o productos fuera de Béjar y si puede ser incluso fuera de España.

Me encantaría que un día otras personas de nuestra comarca que deseen no un futuro mejor, sino poder tener algún día un futuro posible, que podamos hablar un reflexionar sobre cómo se puede cambiar los tres títulos mentirosos de Béjar (de “ciudad turística e industrial” porque cada vez es menos ciudad, más horriblemente aprovechada turísticamente y sin industria apenas). En unos años, Béjar dejará -cuando cierre la última empresa- de ser la ciudad textil. Yo apuesto por una etiqueta nueva: “Béjar, ciudad innovadora”. Si quieres que comencemos a trabajar, escríbeme: juannavidad@gmail.com Y no me preguntes como aquel bejarano en 2003, cuando formé el grupo Fábrica de leyendas que me dijo: “¿cuánto voy a ganar?”. Primero, tendremos que aprender todos y todas a atarnos los cordones de los zapatos con tres lazos y -también- con otra actitud. Lo demás, llega seguro.

Blog Juan Navidad

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